Al principio, sus efectos son muy placenteros, lo que propicia una conducta de consumo continuado y repetido por ser una droga altamente adictiva. Este consumo continuado de heroína provoca rápidamente, un fenómeno de tolerancia,es decir para conseguir el mismo efecto o evitar los síntomas de abstinencia, el adicto necesita cada vez dosis más altas, siendo necesarias hasta 10 veces más al cabo de un cierto tiempo de consumo.
Con el tiempo, la heroína pierde la capacidad para producir el bienestar inicial que producía, lo que provoca un malestar cada vez mayor. Si al principio la obtención de placer era la causa del consumo, con el paso del tiempo, lo que busca es aliviar el malestar que le produce la ausencia de la heroína.
La supresión del consumo de heroína ocasiona la aparición del síndrome de abstinencia. Se trata de un conjunto de signos y síntomas entre los que destacan: ansiedad, agresividad, dilatación pupilar, lagrimeo, sudoración abundante, escalofríos, temblores, piel de gallina, diarrea, náusea, vómitos, embotamiento mental, hiperactividad locomotora y dolores articulares.

No hay comentarios.:
Publicar un comentario